Ir al contenido

La única distancia que no admite tolerancia

El enfoque es una posición, no un ajuste. Detrás de un corrector o un reductor, el sensor tiene que situarse a una distancia declarada, y todo lo que se interpone se resta de ella.

Lo que fija el parámetro

El tiro trasero es la distancia desde la última superficie óptica de un telescopio, corrector o reductor hasta el plano donde la imagen se forma nítida. Cuando un fabricante publica uno, es una instrucción: ponga ahí el sensor.

Hay que distinguir dos cifras. El tiro trasero propio del telescopio dice cuánto sitio existe detrás de él para insertar algo. La distancia que exige un reductor o un aplanador dice exactamente dónde debe situarse el sensor respecto a ese elemento — y, a diferencia de la primera, no admite tolerancia digna de mención.

Todo lo que compone el tren se descuenta de ella: la distancia de brida que establece el anillo T, la longitud de cada alargador, el camino óptico que añade una rueda de filtros, y la profundidad desde la rosca de una cámara hasta su sensor.

Lo que no promete

Alcanzar la distancia correcta no promete un campo plano. Un reductor cubre un círculo de imagen declarado, y un sensor cuya diagonal supere ese círculo viñeteará y se ablandará en las esquinas por muy exacta que sea la distancia.

Tampoco el factor de reducción impreso se mantiene lejos de la distancia especificada. El factor depende de la distancia, de modo que un tren alargado a propósito produce más reducción de la que declara la caja y uno acortado produce menos — por eso un campo medido a veces discrepa de la especificación.

Y no dice nada de la inclinación. Un tren de longitud exactamente correcta, colgado de una abrazadera que cede, produce defectos de esquina idénticos en aspecto a un error de distancia y que se corrigen de forma muy distinta.

Con qué funciona

El tiro trasero gobierna cada pieza entre el telescopio y el sensor, y es la razón de que esas piezas se vendan en longitudes precisas en vez de cómodas. Los anillos separadores de uno o dos milímetros existen exactamente para esta cuenta.

En este sitio aparece en los reductores de focal, los anillos T, los tubos alargadores y las ruedas de filtros, en las cámaras al final del tren, y en los telescopios cuyo propio tiro trasero decide si un tren así cabe siquiera detrás de ellos.

Las preguntas que no dejan de llegar

¿Cómo sé si mi tren tiene la longitud correcta?

Sumándolo antes de encargar: la distancia de brida del anillo T, la longitud de cada alargador, el grosor óptico que añade una rueda de filtros, y la profundidad desde la rosca de la cámara hasta su sensor. La suma tiene que igualar la cifra que publica el fabricante del reductor.

Mis estrellas salen alargadas en las esquinas. ¿Es la distancia?

Es una de las dos causas habituales, siendo la otra la inclinación. Los errores de distancia son simétricos respecto al centro y apuntan hacia fuera cuando el tren es demasiado largo y hacia dentro cuando es demasiado corto; la inclinación es peor en un lado del encuadre que en el otro.

¿Un filtro cambia la distancia?

Sí. El vidrio en el camino desplaza ligeramente hacia atrás el plano focal, y una rueda de filtros aporta tanto su vidrio como su cuerpo. Los fabricantes de reductores suelen declarar la cifra con el filtro supuesto o excluido, y cuál de las dos cosas es hay que leerlo y no adivinarlo.

Última revisión 17 de septiembre de 2026