Un tubo cerrado, una lente delante y color que asumir
Los mejores telescopios refractores para 2026
Un refractor recoge la luz a través de una lente situada al frente de un tubo cerrado, y esa sola decisión de diseño determina casi todo lo demás. El tubo no necesita colimación y mantiene su alineación durante años de entrar y salir de un coche, y por eso un refractor es el instrumento que con más frecuencia sigue funcionando diez años después de comprado. El precio de la lente es la aberración cromática: el vidrio desvía la luz azul más que la roja, así que una lente sola no puede llevar todos los colores al mismo punto. Los fabricantes responden en dos pasos. Un acromático combina dos vidrios y deja un borde violeta alrededor de los objetos brillantes, tanto más visible cuanto más corta es la relación focal: un acromático f/5 lo muestra con claridad en la Luna, uno f/11 apenas. Un apocromático añade un tercer elemento o un vidrio de baja dispersión y suprime el borde, a un precio que sube más deprisa que la abertura. Más allá de la óptica, lea el enfocador: una cremallera bajo una cámara pesada no se comporta como un Crayford, y el recorrido del tubo extraíble decide si un diagonal y una cámara alcanzan ambos el foco. Y después lo práctico: un refractor largo es una palanca larga, y la montura que pide suele costar más que el tubo. Comparamos abertura, longitud focal y relación, diseño del objetivo y tipo de vidrio, enfocador y tubo extraíble, peso del tubo y accesorios incluidos.