Dos ojos, un campo amplio y ningún montaje
Los mejores prismáticos astronómicos para 2026
Unos prismáticos son el instrumento que más se recomienda antes de un primer telescopio y el que más se abandona después, lo cual es una lástima, porque el campo amplio y el uso de ambos ojos muestran extensiones de la Vía Láctea que ningún telescopio encuadra. Los dos números del nombre son el aumento y la abertura en milímetros, y dividir el segundo por el primero da la pupila de salida: la anchura del cono de luz que sale del ocular. Si ese cono es más ancho que la pupila del observador, la luz sobrante se desperdicia; y como una pupila adaptada a la oscuridad mide unos 7 mm en un adulto joven pero con frecuencia 5 a 6 mm hacia los cincuenta, los mismos prismáticos rinden de forma distinta a dos personas una al lado de la otra. Esa cifra de 7 mm es justamente la razón de que el 7×50 se convirtiera en el clásico para la noche: 50 dividido por 7 da un pelo más de siete. El campo real, dado en grados, dice lo que cabe de verdad; no es el campo aparente que imprimen algunos anuncios. El vidrio de los prismas separa este estante más de lo que la mayoría de los compradores espera: los prismas BAK-4 dan una pupila de salida redonda donde los BAK-7 recortan los bordes en cuadrado. Por encima de unos diez aumentos, la imagen a pulso tiembla lo bastante para ocultar lo que la abertura ha recogido, así que lea la rosca de trípode como una especificación y no como un extra. El alivio ocular decide si las gafas pueden quedarse puestas. Comparamos abertura, aumento, pupila de salida, campo real, tipo de prismas y tratamientos, alivio ocular, distancia mínima de enfoque, peso, fijación a trípode y accesorios incluidos.