Ir al contenido

Después de la captura: calibrar, apilar, estirar

La mayor parte del trabajo en astrofotografía ocurre después y bajo techo, y el orden de los pasos no es opcional: cada uno da por hecho el anterior.

Haga los pasos en este orden. Cada uno da por hecho el anterior.

Clasifique las tomas útiles

Descarte todo lo que lleve estrellas movidas, un satélite atravesando el campo o nube evidente. Una toma equivocada no se promedia — contamina.

Tome y aplique las tomas de calibración

Las oscuras registran lo que el sensor produce por sí solo; los campos planos registran el polvo y el viñeteo; el bias registra el suelo de lectura. Restarlas y dividir por ellas es lo que hace que un apilado quede limpio y no meramente promediado.

Registre y luego apile

El registro alinea las tomas sobre las estrellas, lo que importa porque el campo habrá derivado. El apilado las combina después; el método importa menos de lo que importó la calibración.

Estire, con cuidado y en varias veces

El apilado es lineal: casi todo está apretado en la parte baja del rango. El estirado lo sube, y hacerlo en varios pasos suaves evita que las estrellas se hinchen.

Pare antes de lo que le apetece

El fallo más común en una primera imagen es el exceso de procesado — contraste forzado, negros aplastados, color que no estaba. Una versión contenida de los mismos datos se lee mejor y es más fácil de mejorar después.

Las preguntas que no dejan de llegar

¿Cuántas tomas oscuras?

Las suficientes para que promediarlas tenga sentido en vez de ser ruido, tomadas con la misma exposición, ganancia y temperatura que las útiles. Hacerlas al final de la sesión, con la tapa puesta, sólo cuesta tiempo ya pasado fuera.

¿Por qué mi apilado sale gris y plano?

Porque todavía no se ha estirado. Un apilado lineal está hecho para verse así; el detalle débil está presente y comprimido en la parte baja del rango.

Última revisión 17 de septiembre de 2026