Cuando el campo es demasiado estrecho para encuadrar el objetivo, o cuando la relación focal hace las exposiciones impracticablemente largas. Es una herramienta de encuadre y de exposición, y exige un espaciado exacto hasta el sensor.
Dos razones bien distintas para montar uno, y piden productos distintos.
Para el encuadre
Un telescopio plegado largo encuadra por el ojo de una cerradura. Un reductor lo amplía, lo que puede ser la diferencia entre que un objeto quepa y que no quepa en absoluto. Contraste antes que nada el círculo de imagen que cubre el reductor con la diagonal de su sensor.
Para la exposición
Bajar la relación focal reparte la misma luz sobre menos píxeles, así que una exposición dada cunde más. Aquí es donde el vocabulario fotográfico de luminoso y cerrado significa lo que parece.
La aritmética que no tiene tolerancia
Un reductor exige una distancia concreta desde su cara trasera hasta el sensor. La brida del anillo T, cada extensión, la rueda de filtros y el propio fondo de la cámara consumen ese presupuesto. Un milímetro de más se ve como estrellas estiradas hacia fuera o hacia dentro en las esquinas.
Lo que no es
Un corrector, salvo que lo diga. Muchos reductores aplanan además el campo y se venden como reductores-aplanadores; algunos solo reducen. Cuál está comprando conviene leerlo en vez de suponerlo.
Las preguntas que no dejan de llegar
¿Hace más luminoso el telescopio?
Baja la relación focal, así que la misma luz cae sobre menos píxeles y la señal crece más rápido. En visual amplía el campo en lugar de aclarar la imagen a un aumento dado.
¿Por qué no me sale el factor de reducción?
Porque el factor es función del espaciado. Medido a una distancia distinta de la especificada, sale diferente — más espaciado reduce más, menos espaciado reduce menos.
Última revisión 17 de septiembre de 2026